Todo parece indicar que el plan del PP para arreglar la Sanidad era la improvisación. Cada consejero hace la guerra por su cuenta y nadie se atreve a decir lo evidente, lo que no era sostenible en Inglaterra en 1980 lo es menos aún en España en 2012. Enfrentados a la anomalia de los Sistemas Españoles de Salud (un total de 17) sobredimensionados en instalaciones y personal tanto como escasos en rendimiento y pago a sus profesionales nadie quiere reconocer que este modelo no puede mantenerse. No hay más fondos europeos, no hay más posibilidad de endeudamiento y no hay impuestos que quemar en la compra de votos y la colocación de amiguetes.
¿Es inevitable la privatización de la provisión de los servicios? Teniendo en cuenta la incapacidad de los políticos para ajustarse a los presupuestos y la imposibilidad del sistema actual para hacer un cálculo adecuado de costes, la respuesta solo puede ser una, si. Como siempre la Comunidad de Madrid ha sido la más valiente, pero la privatización de la gestión no cambia el modelo. En momentos en que no hay dinero para invertir es cuando se debe concertar hospitales construidos por capital privado, es el momento de dar cancha a las aseguradoras y es el momento también de plantearse cambiar la desquiciada ley Lluch y devolver a los autonomos la posibilidad de asegurarse privadamente, como los funcionarios. Lo demás son brindis al sol.
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