Decia el maestro Duverger que los partidos de la derecha tendían a la fragmentación porque sus militantes tenían carrera, poder económico o las dos cosas. Por el contrario los partidos de corte socialista (excluyendo la extrema izquierda) solían ser de gran tamaño puesto que la masa sin educación seguía a los escasos lideres que tenían una formación suficiente.
Lo han demostrado muchas veces. Ha sido relativamente frecuente que en las votaciones del Congreso sobre temas morales los diputados del PP hayan roto la disciplina de voto mientras que nunca se ha visto que un socialista rompiera por razones morales las ordenes de su grupo por salvaje que fuera la propuesta a defender.
El espectáculo de Carmona en la TV es una buena demostración de ello. Mientras los tertulianos de derechas andan cada uno por su lado con ideas propias y dandole estopa tanto al PP como al PSOE, los tertulianos de izquierdas son monolíticos, inmunes al ridículo de las opiniones que tienen que defender e incapaces de criticar nunca a sus compañeros de fila. No es sorprendente si no tienen voz propia sino que se limitan a hacer de muñecos del ventrílocuo de turno en la dirección del partido. Claro que esto cuadra mal con el hecho de que Carmona sea economista y profesor de Economia. Pero no es menos sorprendente que trabaje la para Universidad San Pablo CEU, que se autodefine como una universidad española privada, católica, cuyos valores se rigen por el ideario de la Iglesia Católica y el denominado humanismo cristiano.
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